lunes, 9 de febrero de 2009

Antártida: estación polar.

Es el nombre de una de las exposiciónes temporales que actualmente hay en el parque de las ciencias de Granada. Yo estuve viéndola este domingo, y refleja muy bien lo que es la vida en este continente helado.




Sin embargo si en algún lugar queda reflejado con total crudeza y sencillez lo que puede llegar a ser la vida en la Antártida es el libro "El peor viaje del mundo. La expedición de Scott al polo Sur" de Apsley Cherry Garrard. Cherry fue uno de los miembros de la expedición de tres años de Scott a la Antártida que terminó cuando en el intento de alcanzar el primero el polo Sur murió en el viaje de regreso a la base sabiendo que Amundsen, al frente de la expedición noruega, se les había adelantado. Cherry no participó la expedición hacia el polo sur, pero lo hizo en muchas otras de interés científico e igual de duras y inhumanas, (fue el primero en ver reproducirse al pingüino emperador y en conseguir uno de sus huevos) por lo que su libro es, a la par que muy científico y exacto terriblemente estremecedor.
Como muestra la primera frase del libro : "La exploración polar es la forma más radical y más solitaria de pasarlo mal que se ha concebido" .



Estos hombres pasaron por penalidades y situaciones que aún siendo minuciosamente descritas cuesta imaginar, y encontraron la fuerza para superarlas. Me gustaría pensar que llegado el momento yo tendría al menos parte de esa fuerza y estaría a la altura de las circunstancias, pero la pensarlo descubro que no se si sería capaz de poner la mano en el fuego por mí misma... ¿somos tan valientes como creemos?¿estamos hechos realmente de algo especial o son sólo unos pocos? Yo, desde luego, no me siento parte de esos poco, pero siempre queda lugar para la sorpresa.

Desde que lo leí la Antártida se me ha aparecido siempre como un lugar misterioso, bello, cruel y mágico, que muestra su cara más amable ( y no lo es tanto) en el documental "El viaje del emperador", que nos cuenta la historia de una pareja de pingüinos emperador durante la época de cría.


Ojalá seamos capaces de mantener este santuario de la vida salvaje para que nuevas generaciones puedan seguir impresionándose al descubrirlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegro de que os gustara la exposición, qué viva la Antártida!
Tere

Packo dijo...

Me apunto el libro para leermelo, aunque ya tengo para rato con la saga "Los hijos de la tierra"

Un saludo!.