Si algo me gusta de la navidad es la noche de reyes.
Largas esperas en la oscuridad con un nudo en la barriga,
los ojos muy abiertos y agudizando el oído tratando de adivinar cuándo llegarían nuestros regalos y si vendría lo que habíamos pedido, haciendo balance de lo buenos que habíamos sido durante el año y siendo condescendientes con los momentos en los que no lo habíamos sido tanto, para de pronto, sin darnos cuenta, despertar la mañana del 6 de enero, saltar sobre las camas de padres y hermanos y lanzarnos por el pasillo a descubrir la sopresa.
Conmigo los reyes magos siempre han colmado sobradamente las expectativas.
Este año no ha sido para menos, y tras una navidad un poco más larga,extraña y dificil de lo habitual, encontré todo esto en mis zapatos:
- Cuchillos para la cocina: grandes para cocinar y chuleteros para usar en la mesa.
- Un pijama.
- Unas zapatillas de estar en casa.
- Dos pares de calcetines de colores.
- "El fin de la pobreza: como conseguirlo en nuestro tiempo", un libro de Jeffrey Sachs.
- "Arrugas", un comic de Paco Roca.
- Una mini vaporeta.
- Un juego de copas de cava.
- Un joyero.
- Un conjunto de reloj, pendientes y collar.
- Un portátil
Gracias a sus majestades, ¡sin duda se las merecen!
Sin embargo no todos tenemos la misma suerte, y es necesario que los que somos afortunados nos acodermos de los niños que, aún siendo más que buenos, no encuentran nada en sus zapatos.
Os dejo el enlace a la web de la campaña
"Un juguete una iusión" que pretende hacer llegar juguetes allí donde los reyes magos lo tienen más dificil.
Tal vez este año sea un poco tarde, pero el próximo estaremos a tiempo de ayudar, aunque sea un poco: poco siempre es mejor que nada.