martes, 30 de junio de 2009

Entre dos tierras.




Entre dos casas, más bien, situación nada recomendable para gente desmemoriada o con escasa retentiva como yo. Tenerlo casi todo en una casa y muy poco en la otra no te libra de la ley de Murphi (no se si la tenía, pero seguro que sí) de que no importa lo que necesites,sea objeto imprescindible o chuminada estará en la casa opuesta a la que en el momento de imperiosa necesidad te encuentres.

Estamos casi mudados, en una semana o dos nos vamos del todo del piso que, durante dos años, (¡cómo pasa el tiempo cuando se está agusto!) ha sido el hogar de Mariaeles, Rafa y Azuky. Y ya me lo decían, no hagas las cosas a medias, pero hay veces que es inevitable.

Situaciones prácticas aparte no puedo evitar tener esa sensación de cerrar una etapa y empezar otra. Cuando cambias de casa normalmente, o al menos en mi caso así ha sido, es para mejorar, pero aún así me ronda cierta sensación de tristeza. Dejas atrás el lugar donde has sido feliz bastante tiempo, y seguramente, porque la memoria es tramposa, quedarán allí muchos recuerdos buenos, probablemente también alguno malo, y lo que se deja atrás no se recupera igual. Al mudarnos de Almuñecar a Granada empaquetaba cajas con gran felicidad, ¡volviamos a Granada! la tristeza ni se asomó a mi cabeza, sin embargo, la noche antes de marcharnos entré en el salón, y al verlo todo empaquetado noté de repente que los ojos se me llenaban de lágrimas; mucho de nosotros quedaba entre aquellas paredes. La llorera me duró un buen rato, no por inesperada fue más fácil dentenerla.

Los cambios son buenos, y no creo que esta vez la lágrimas me pillen a traición (ni de cualquier otra manera). La ilusión gana con diferencia, y me pregunto con inquieta curiosidad cuántas cosas buenas hay esperando en los rincones de este nuevo hogar que poquito a poco va rebonsado de ganas de ser vivido.





PD: Gracias a todos los que, de una u otra manera, nos estais ayudando en esta pequeña aventurilla, ¡y sois muchos! y gracias a la tita Sandra por, entre otras muchas cosas, las fotos.

8 comentarios:

Mu dijo...

Muy chula la entrada (el post), lo cuentas con tanta poesía, ¡que dan ganas de mudarse!

Como sabes os deseo lo mejor en esa ya vuestra casa.

Y no te preocupes que dentro de poco estamos allí echándonos un vinico o lo que sea.

laura dijo...

Seguro que en la nueva casa os ira tan bién por lo menos como en la anterior, espero que guarde muchos momentos de felicidad que me gustaria compartir con vosostros. ¡¡Además es muy grande !!! ahí cabe familia numerosa je je

Mariaeles dijo...

¿Poesia? Bueno, yo no diria tanto, sobre todo cuando no paran de salir cajas y cajas y cajas y cajas... la verdad es que no fue para tanto, ¡jajaja! El vinico (o lo que sea) está asegurado... en cuanto enchufe el frigo, ¡si no a ver quien se lo bebe!
Espacio hay para familia numerosa, y, a que negarlo, nos gustaría que así fuera aglún día, sin embargo la vida a veces no siempre te da todo lo que quieres, ¡habrá que aprender a ser paciente!

Jorge B. dijo...

uhmmm
fotomontajes?
en esas falta gente... maldita
nada más que por eso no te libras del comentario malafollá del día:

¿sensación de cerrar una etapa y empezar otra?

sólo sensación? Si trasponer hasta churriana sólo te produce una sensación...

Mia Wallace dijo...

Muchas ganas de ver la casa nueva...
un deseo: que seais, como mínimo, tan felices como en la antigua....

Se os quiere, y mucho.

Anónimo dijo...

Queremos fiesta de inauguración cuanto antes!!!!!!!!!!!!
XDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXD

Sandra dijo...

De nada por la parte que me toca!! Fiesta de inauguración yaaaaa!!!!!

LOS QUIRANTES dijo...

Yo, que ya me he mudado también unas cuantas veces, también recuerdo la mudanza, cuando me vine de Almería estaba loca de contenta, no te quiero contar después de dos años pensando que me quedaría allí de por vida porque no salian traslados, de repente de la noche a la mañana, no sólo salen sino que me lo dan a mí... pues eso como loca por volver, de pronto miré mi calle y el mar y me entró un penita... es que era la primera vez que ténía casa propia y era independiente. Hace poco fui con mis niños y recorrimos las dos casas que tuve y oye, es como si hubiera sido ayer y no hace veinte años. ¡Cómo pasa el tiempo! Saludos de tu tía y nueva vecina ¡OTRA VEZ!